¿Eres una persona conflictiva o pacificadora?

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Mateo 5:9 (RVR1960). 

Seguramente en una o varias ocasiones nos hemos topado con una persona conflictiva, tal vez vivimos con una o  quizás somos nosotros los que producimos contienda.

¿Cómo puedo saber si soy una persona conflictiva?

Las personas conflictivas son guiadas por sus impulsos internos. Si el corazón está sucio con pecado como ira acumulada, hostilidad y venganza, tarde o temprano se hará manifiesto, ya sea en palabras, actitudes y/o acciones. Lo que abunda en el corazón saldrá a luz. En la Biblia nos dice:

¿Qué es lo que causa las disputas y las peleas entre ustedes? ¿Acaso no surgen de los malos deseos que combaten en su interior?

 Santiago 4:1 (NTV)

Una persona conflictiva tiene una guerra interna, por lo cual es imposible que pueda evitar pelear con los demás. Buscan dividir y siembran cizaña en las amistades. En vez de solucionar el problema, agravan el conflicto. No se puede exigir a alguien que sea apacible si hay impureza en el corazón.

¿Y cuál es la solución para una persona conflictiva?

La solución es la limpieza del corazón del hombre. Cuando uno reconoce que sus pecados sólo pueden ser quitados con la sangre de Cristo; puede recibir el perdón de los mismos y la purificación de su interior. De esa manera podrá estar en paz con Dios y podrá manifestar un carácter pacificador a los que le rodean.

¿Cuáles son las evidencias de una persona pacífica?

Si el Dios de paz habita en una persona, entonces será generadora de paz. Al lugar que vaya, manifestará esa quietud interna. Esta persona tiene la seguridad de que ha sido reconciliada con Dios.

En la medida que la persona conozca más a Jesús podrá actuar pacíficamente, aun cuando haya cometido pecado, hay inquietud en su consciencia y con prontitud acude al Señor para pedir perdón; porque comprende que si se mantiene con un corazón sucio nuevamente puede llegar a ser una persona conflictiva.

Los pacificadores están dispuestos a perdonar y actuar para instaurar la paz. Llegan a ceder siempre y cuando no se trate de negociar principios bíblicos establecidos por Dios.

Aquel que tiene paz en su corazón al encontrarse en medio de problemas, puede mantener la calma, porque su confianza está en Dios; en cambio, una persona conflictiva es afectada por su entorno.

El rey David comprendía muy bien lo que significaba tener la paz de Dios, como lo podemos veren este pasaje:

Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado.

Salmos 27:3 (RVR1960). 


 

fuente: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.