Suficiente para matar

La juventud de hoy tiene un concepto tan diferente del fin de semana …recuerdo que para los de mi generación el fin de semana era esperado con ansias…era el tiempo en que papá estaba en casa y podíamos reunirnos en torno a él para escuchar sus historias…era el tiempo de salir a pasear juntos…era el tiempo de jugar…de ir al cine…de no hacer tareas de colegio…de ir de compras…etc.

Más adelante en la juventud… el fin de semana era el tiempo de ir al estadio…de practicar deporte…de guitarrear con los amigos en un parque…de caminar tomados de la mano con la enamorada… de pasear en bicicleta… en fin.

Hoy, el concepto de fin de semana ha cambiado…es símbolo de violencia…de alcohol… de música estridente…. Lo irreverente…lo delictual…lo prohibido aflora en fin de semana… y este no era un fin de semana diferente.

Noche de viernes… Noche de juntarse con amigos… de gastar en bares… de escuchar estridencias y de beber… De beber lo más que se pueda… Así que Daniel, de veinticinco años de edad, salió a recorrer la noche…. Sería una noche de éxtasis.

Daniel bebió con sus amigos… Bebió mucho… Bebió demasiado… Dieciocho latas de cerveza… dos margaritas bien fuertes… y seis vasos de tequila… Veintiséis tiros… como les dicen en la jerga de los bares… Demasiados para un solo cuerpo…Y Daniel cayó fulminado después del “tiro” vigésimo sexto.

Sus amigos del vicio estaban demasiado borrachos para darse cuenta de lo ocurrido… A la mañana siguiente, se descubrió la tragedia.

¡¡¡Amigos!!!   El alcohol es uno de los enemigos del hombre… Quizá bebido con moderación, y muy de vez en cuando… pueda pasar como algo aceptable, pero el alcohol es adictivo… como lo son la cocaína, la heroína, el opio y la marihuana… Y por ser tan común, tan social, tan universalmente aceptado… se hace aún más peligroso.

Hay muchos que resisten su poderosa influencia, pero hay también cientos de miles que sucumben a ella… Y así vemos a hombres, padres de familia, obreros y profesionales… que se hunden en este denigrante vicio.

En poco tiempo se transforman de hombres serios, pacíficos y agradables… a fieras violentas que echan espuma por la boca y maltratan a toda su familia.

Y yo pregunto… ¿Cómo librar a la humanidad de este mortal enemigo?… Primero hay que reconocer que es un mal social… porque es un mal individual… ¿Y cómo, entonces, se libra al individuo de este mortal enemigo?

¿Saben amigos?… Esa emancipación comienza con un profundo deseo de ser libre… Cada uno desea, más que cualquier otra cosa, no ser esclavo… Y tiene que desearlo con tanta intensidad que está dispuesto a confesar abiertamente su vicio… Luego debe buscar a un grupo tal como “Alcohólicos anónimos”.

Después, para completar la liberación… necesita buscar la ayuda que baja de los cielos… esa ayuda sobrenatural que neutraliza y derrota en un instante a los demonios sueltos… que son las gotas del alcohol en las venas.

Ese poder celestial es Jesucristo… Él hace sobria a una persona de un día para otro… Él da el poder para eliminar el alcoholismo dentro del organismo humano… Pero tenemos que clamar a Dios de todo corazón pidiendo esa liberación… Cristo cambiará nuestra vida… pero tenemos que dejarlo entrar en nuestro corazón… Busquémoslo hoy mismo… mañana puede ser tarde. –