AUN EN TIEMPOS COMPLICADOS

FILIPENSES 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

4:9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

4:10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.

4:11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.

4:12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Vivimos tiempos complicados, inmersos en un mundo lleno de falsas filosofías ateas, doctrinas humanistas que nos apartan de Dios, guerras interminables y crueles, que ha estremecido al mundo entero, tanto desde el punto de vista de las relaciones humanas, como de la salud, y también en lo financiero. Este tipo de acontecimientos nos pueden hacer sentir, como si fuéramos las únicas personas que hemos sufrido este tipo de pruebas.

Pero, como humanidad hemos experimentado otros momentos terribles, pandemias de otros siglos, y sobre todo guerras que han llenado de dolor a las familias, como las víctimas de los campos de concentración. Sin embargo, a pesar de todo ese dolor, existen historias de valentía y capacidad de adaptación ante situaciones adversas.

Como el caso de Víctor Frankl, un psiquiatra austriaco quien estuvo encarcelado en el campo de Auschwitz donde intentaron despojarlo de todo lo que tenía; su papá, mamá, hermano y esposa murieron en campos de concentración.

Destruyeron sus estudios que como médico había realizado, vulneraron todos sus derechos, y lo hicieron trabajar en trabajos forzados. Todo lo que significaba algo en su vida fue destruido.

Finalmente, al ser liberado de Auschwitz, salió creyendo lo siguiente: “a un hombre se le puede quitar todo menos una cosa, la última de las libertades humanas: elegir la actitud personal en cualquier circunstancia”.

¿Saben Amigos (as)?… No podemos elegir nuestras pruebas o circunstancias, pero lo que sí podemos escoger, es nuestra actitud hacia ellas.

El apóstol Pablo nos ejemplificó cómo funciona ese principio al escribir: “… he aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé vivir en la pobreza, y sé vivir en la abundancia. En todo lugar y en todas las circunstancias he aprendido el secreto de hacer frente tanto a la hartura como al hambre, tanto a la abundancia como a la necesidad. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!”. (Filip. 4:11).

Sin importar la situación que vivamos, siempre podemos recurrir al poder de Cristo quien nos fortalece para enfrentarlas. Así puedes tener siempre una buena actitud.

Hno. Gunder