2 TIM. 2:1 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.
2:2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
2:3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.
2:4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.
2:5 Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.
Uno de los anuncios más efectivos que se haya escrito, apareció en un periódico inglés de principios de siglo 20, el cual decía lo siguiente: “Se buscan hombres para viaje peligroso, salarios malos, mucho frío, largos meses de oscuridad total, peligro constante. No se garantiza el regreso”. Estas palabras fueron obra del famoso explorador del polo Sur, sir Ernest Shackleton.
La respuesta fue increíble; a la cita parecía que hubieran asistido todos los hombres de Gran Bretaña, el desafío y la aventura simplemente les pareció irresistible.
Las palabras de este anuncio se parecen mucho a las pronunciadas en el siglo 1 por un Rabí llamado Jesús, quien le dijo a sus discípulos en Mateo 16:24: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”.
El Señor estaba haciendo un llamado directo a las personas que quisieran acompañarlo en su asombroso y peligroso viaje que terminaría en la cruz; este llamado a seguirlo fue precedido de un anuncio: tenía que ir a Jerusalén a sufrir y morir (Mat. 16:21).
Desde que se dio este llamado a seguirlo, han pasado varios años y ha habido muchos que han respondido valientemente a las palabras del Señor. Sin embargo, a diferencia de la expedición organizada por Shackleton, que tuvo su inicio y su fin, la obra del Señor continua y aún necesita muchos(as) valientes.
¿Saben?… Jesús aún sigue haciendo aquel llamado a seguirlo. Sin importar el costo, te invita a emprender el viaje más maravilloso y peligroso. ¿Responderás a su llamado? Una fe que no cuesta nada ni exige nada, no vale nada. “Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y dígame”.
Hno. Gunder.