INVERSION ETERNA

FILIP 3:7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he
estimado como pérdida por amor de Cristo.
3:8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la
excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor
del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a
Cristo,
3:9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la
ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por
la fe;
3:10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la
participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él
en su muerte,
3:11 si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los
muertos.
3:12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que
prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido
por Cristo Jesús.
3:13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero
una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y
extendiéndome a lo que está delante,
3:14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios
en Cristo Jesús.
Cierta vez una conocida línea aérea, organizó un concurso que
ofrecía la posibilidad de ganar 1 millón de millas de viajero
frecuente, por la compra de una determinada marca de panecillos
dulces; la dinámica del concurso requería de la activación de un
código para poder participar. Un hombre se obsesionó tanto, que
gastó una gran suma de dinero, compró miles de panecillos dulces
y finalmente se ganó el premio.  Mucha gente hizo mofa de esta
persona al decirle que desde aquel momento su nombre sería: el
hombre de los panecillos dulces.
¿Saben amigos(as)?… Cuando la gente nos observa, ¿qué piensa
que es lo más importante para nosotros?  A los amigos de Pablo
les resultaba fácil identificar su pasión: “Pero una cosa hago:
olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por
delante, prosigo a la meta hacia el premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filip 3:13).
Incluso, si en el tiempo de Pablo hubieran existido los programas
de concursos y fidelidad que hoy implementan las empresas, dudo

que en medio de los compromisos de sus viajes misioneros, se
haya distraído y desenfocado en otro tipo de actividades.  Jesús
ocupó el primer lugar en su lista de prioridades, todo lo demás fue
secundario: “Y, además, él es la cabeza del cuerpo que es la
iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos para
que en todo él sea preeminente” (Col. 1:18).  Con esto no estamos
diciendo que no puedas tener entretenimientos o tiempo para
jugar con tus amigos y familia; sin embargo, te debe servir de
alerta el hecho de que esas ocupaciones empiecen a llenar el
espacio y tiempo que Dios merece.
Al ver el ejemplo del apóstol Pablo, sin duda debes examinar en
que estas invirtiendo tu vida y cuáles son tus prioridades ¿Qué es
lo más importante para ti? ¿Qué lugar tiene Jesús en tu vida?
Jesús lo dio todo para salvarte, y tu ¿estás dando todo para
servirle?

Hno. Gunder.