EL MÁS GRANDE DE LOS REGRESOS

Juan 14:15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.

16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:

17el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

18No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

19Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.

20En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

Todos reconocemos y hasta admiramos a personas que luego de darlos por derrotados, de alguna manera se levantan para alcanzar la victoria. Hace algún tiempo una revista deportiva publicó un artículo que hablaba de ese tema, específicamente de los retornos más grandes de toda la historia humana.

Sorprendentemente, esta revista seleccionó la resurrección de Jesús como el evento de retorno número 1 de la historia, y lo expresaron de la siguiente forma: “Jesús, 33 d.C. deja atónitos a los romanos y judíos de su tiempo con su resurrección”.

Que interesante manera de reconocer que, en una lista de grandes retornos de la historia, la victoria de Jesús sobre la muerte merece el lugar de privilegio; y para eso recordemos: sus amigos y familia lo vieron crucificado (Juan 19:25), sus enemigos lo oyeron diciendo que todo estaba consumado (Juan 19:28), los que lo admiraban dieron un lugar donde depositar su cuerpo sin vida, (Mateo 27:57) y sus discípulos se sentaron a llorar su pérdida desesperados al ver que su Maestro había muerto (Marcos 16:9).

Normalmente, cuando alguien muere nadie espera que regrese, pero no fue así con Jesús.

Él les había prometido a sus discípulos que luego de ser crucificado por sus enemigos, Él volvería a la vida; Mateo lo registró de la siguiente manera: “Desde entonces, Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que le era preciso ir a Jerusalén y padecer mucho de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto y resucitar al tercer día” (Mateo 16:21). Y fue eso exactamente lo que ocurrió.

En Hechos 1:6-11 el Señor se despide momentáneamente de nosotros, y nos asegura que volverá de la misma manera en que se fue.

La tumba vacía es el fundamento de nuestra fe y sigue anunciando el regreso más maravilloso de todos los tiempos, ¡ven Señor Jesús!

Jesús fue claro cuando aseguro… “Todavía un poquito y el mundo no me verá más; pero ustedes me verán. Porque yo vivo, también ustedes vivirán” (Juan 14:19).

Hno. Gunder.