TU PRIMER HOGAR

Dios honra y bendice a las mujeres con algo especial. Existe un
órgano que solo aparece cuando hay vida, muere cuando nace el
bebé, y la Biblia lo menciona. La mayoría nunca lo notó. Se llama
placenta. En hebreo, shilyah.
Aparece en “Deuteronomio 28:57 Después de dar a luz, esconderá
de ellos la placenta y al bebé recién nacido para comérselos ella
sola. No tendrá otra cosa que comer durante el estado de sitio y la
terrible aflicción que tu enemigo impondrá en todas tus ciudades”.
Esta es una referencia a algo tan cotidiano para el mundo antiguo
que no necesitaba explicación. Lo que sí necesita explicación es
lo que ese órgano hace: aparece tres días después de la
fecundación, antes de que la madre sepa que está embarazada,
filtra toxinas, produce hormonas, transfiere oxígeno, y muere sola;
cuando ya no la necesitan.
Tiene el ADN de ambos padres, y aun así el cuerpo de la madre no
lo rechaza. Los científicos todavía no entienden completamente
por qué. El Salmo 139:13-15 dice: “Porque tú formaste mis
entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre.
14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien.
15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui
formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra”.
La biblia dice que fuiste tejido en lo oculto, formado en lo más
profundo de la tierra como metáfora del vientre. Ese tejido no fue
al azar. Dios diseñó un sistema temporal, preciso e irrepetible para
proteger cada vida antes de que esa vida pudiera protegerse sola.
Cada placenta que existió alguna vez fue única. Ninguna se repite.
Y todas apuntan al mismo diseñador.
Recuerda …Dios construyo tu primer hogar, y te protegió; antes de
que nadie supiera que existías.