
Marcos 14:3 Pero estando él en Betania, en casa de Simón el
leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de
alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando
el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza.
4 Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué
se ha hecho este desperdicio de perfume?
5 Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y
haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella.
6 Pero Jesús dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha
hecho.
Años atrás, me encontraba estudiando en Quito- Ecuador, y
cuando regresaba a casa en chile, quise elegir algunos regalitos
para mis hijos. El empleado de una tienda del terminal de buses
me recomendó varios, pero para mí presupuesto eran muy caros.
Entonces, un poco avergonzado le dije, “No traigo tanto dinero.
Necesito algo más barato”. El empleado trató de hacerme sentir
como un tacaño, pero yo sabía que mis hijos estarían felices con
cualquier cosa que llevara porque realmente lo hacía de corazón.
Y tenía razón… los regalos que les lleve les encantaron.
Durante la última visita de Jesús a Betania, María quiso mostrarle
que lo amaba. Entonces, tomó “un vaso de alabastro de perfume
de nardo puro de mucho precio” y lo ungió con él (Marc 14:3).
Los discípulos preguntaron enojados: “¿Para qué este
desperdicio?” (Mateo 26:8). Entonces, con el fin de que dejaran de
molestarla, Jesús les dijo acerca de ella: “ha hecho una buena
obra conmigo” (Marc. 14:6). A Jesús le encantó el regalo de María
porque provenía de un corazón agradecido. ¡Incluso fue hermoso
que lo ungiera para la sepultura!
¿Qué te gustaría darle al Señor para mostrarle tu amor: tiempo,
talentos, tesoros? No importa que sea barato o caro, ni que otros
te entiendan o te critiquen.
Para Él todo lo que surge de un corazón lleno de amor es hermoso.
“Jesús dijo: Déjenla. ¿Por qué la molestan? Ella ha hecho una
buena obra conmigo.” (Marcos 14:6).
Hno. Gunder.