NO RENUNCIES, DIOS ES TU FUERZA

Éxodo 13:3 Entonces Moisés le dijo al pueblo: «Acuérdense de este día, en que con gran poder el Señor los sacó de Egipto, donde vivían como esclavos. No deberán comer pan con levadura.

 Una gran cualidad que podemos ver en Moisés es que mientras caminó por el desierto con el pueblo de Israel nunca consideró volver a Egipto, él nunca dijo: “volvámonos a Egipto, pues éste camino es muy difícil”, en los momentos más complicados más bien lo que hizo fue buscar la presencia del Señor y esta fue su fuerza. La actitud de nuestro corazón siempre debe ser de búsqueda y dependencia de Dios.

El apóstol Pablo nos aconseja en Filipenses 3:13 “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento en Cristo”.

Las dificultades son parte del camino de la fe, Se necesita entonces una firme decisión de no retroceder si deseamos alcanzar algo importante. Las cosas insignificantes no requieren esfuerzo, ni presentan obstáculos por superar, Por esa razón vemos personas con grandes talentos que no logran grandes sueños, precisamente porque les falta perseverancia. Ya la vez podemos ver el contraste, es decir personas que por su constancia alcanzan metas significativas.

Como podemos ver según Filipenses 3, Pablo perseveró a pesar de todas las dificultades. El apóstol escribe esta carta a la iglesia de Filipos desde la cárcel, y vemos que él ha experimentado naufragios, fue traicionado, apedreado, en peligro muchas veces, rechazado, etc.; pero nunca renunció a la fe en Cristo ni a su servicio al Señor. Su decisión de perseverar hasta el fin fue segura y firme, por eso dijo “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Es muy importante la expresión: “olvidando lo que queda atrás”, pues esto es un ejercicio de nuestra mente.

A veces se recuerda con mucha frecuencia el pasado y lo que no es útil, como heridas y ofensas, desordenes de la vida anterior, antiguos novios (as), o anhelos equivocados del corazón. El pasado debe ser un testimonio para ver el contraste con la nueva y maravillosa vida en Cristo.

Los deportistas de profesión invierten muchos años de su vida ejercitándose y capacitándose para alcanzar una medalla o triunfo olímpico, incluso pueden fracasar una y otra vez antes de lograrlo, pero creen y anhelan en que su perseverancia será premiada un día.

El apóstol Pablo nos enseña que en nuestro caso el premio es Jesucristo mismo, por eso con la fuerza de Dios debemos perseverar, ya que no hay más grande tesoro que Cristo mismo.

La Biblia nos enseña que seguir a Cristo implica perseverancia, ya que hay obstáculos en el camino, pero Dios ha prometido estar con nosotros. El multiplicará nuestras fuerzas, y nuestra fe.

 Recuerda que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que Cristo nos ha preparado. –

Hno. Gunder.