¿EXISTE AL MEJOR QUE AMAR?

1° Juan 2:14 Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.

15No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

16Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

17Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Cuando la Biblia menciona el “mundo” puede referirse al planeta físico donde vivimos, al conjunto de las naciones, a la raza humana o, como en este caso, al sistema corrupto de las cosas y los valores de este mundo caído. En la porción bíblica de hoy, el amor al mundo nos habla del interés y el apego a todo lo que da lugar al orgullo, al egoísmo y a otros pecados. El deseo y la admiración por lo atractivo del mundo, se opondrán al amor y a la dedicación que debemos dar a Dios y a su voluntad.

Observa en tu vida las actividades, las ideas, los sentimientos, o los pasatiempos, todo aquello que ha tomado el lugar de Dios en tu corazón. ¿A qué dedicas más tiempo, esfuerzo y dinero? Quita los ídolos que están en tu corazón. No está mal soñar con tener cosas mejores en la vida, el problema llega cuando esas mismas cosas se convierten en lo más importante para ti. El amor del Padre debe ser lo primero en tu corazón, todo lo demás es una añadidura, no lo principal. Dedica tu amor a la causa correcta:

Ora y pídele a Dios que te ayude a identificar las áreas o tendencias mundanas a las cuales te has inclinado.

Pídele perdón, si sabes que has amado más al mundo que a Él. Intenta vivir siempre con el objetivo de tener a Dios en el primer lugar de tu corazón. Cuida que las cosas simples del día a día no se conviertan en ídolos en tu vida: las relaciones, el dinero, el ocio, el estatus social, los vicios, las redes sociales, etc. Lee la Biblia y aprende cómo amar más a Dios, reserva un momento cada día para leer y meditar. No hay nada ni nadie en este mundo que merezca más nuestro amor que Dios.

Para orar: Padre amado, te necesito. Perdóname cuando me siento tan atraído por las cosas de este mundo caído. Ayúdame a mantener los ojos firmes en Jesucristo y a amar las cosas que realmente importan en esta vida. Que el amor del Padre permanezca en mí y que yo pueda amarte por encima de todas las cosas. En el nombre de Jesús, amén.

Hno. Gunder.