DANIEL 1:1 En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió.
2Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.
3Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes,
4muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.
5Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey.
6Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá.
Es triste ver como hoy hay una generación que está en retroceso en vez de avanzar, se vive más por el sentirse bien, que por el conocimiento de la verdad. Las emociones toman relevancia y traen estragos, pues, nos dejamos dominar de ellas y rechazamos conocer a DIOS, su verdad y propósito.
Satanás que es el que dirige el sistema de este mundo, ha traído ceguera a los corazones, es decir, ha buscado la manera de cegar el entendimiento, para que hoy la verdad quede relegada a un segundo plano y el sentir se vuelva más importante.
Y nosotros como padres, ¿Qué estamos haciendo? ¿cómo estamos cuidando a nuestros hijos? Daniel fue llevado cautivo ante el sistema de Babilonia, que espiritualmente representa el sistema del mundo de hoy, con un fin: Mantenerlo cautivo y a su servicio.
Es lo mismo que está sucediendo hoy, pero ¿Qué estamos haciendo? Mientras más te acomodas al mundo, más te alejas de DIOS. Nunca debemos apartarnos de Dios, tampoco olvidar sus enseñanzas, mas bien debemos regresar a Dios con humildad.
Dice el salmo 138:6 Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos. Dios es excelso y sublime, pero está siempre cerca de nosotros. Dios nunca nos desampara. Independientemente de nuestra condición él está atento a nuestra voz. Por eso, no tengas miedo de clamar a su nombre.
Aunque Dios esté en las alturas, siempre está atento a todos aquellos que sufren por amor a su nombre. Él sabe lo que pasa en el corazón del hombre, y sabe quiénes son los humildes y quiénes los arrogantes.
En este mundo imperan la injusticia y la arrogancia, pero Dios es justicia y la ejecutará en el momento correcto. ¡Dios reconoce a sus hijos! No temas hablar con Dios, crea el buen hábito de hablar con Dios todos los días. Desarrolla la intimidad con El , sé sincero(a) con Dios, ábrele tu corazón.
Para orar:
Señor, sé que estás en las alturas en la majestad de tu poder. Aun así, yo sé que me oyes y que me miras. Muchas gracias por tu cuidado y amor. Amén.
Hno. Gunder.