Juan 13:2 Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,
13:3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,
13:4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.
13:5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.
13:6 Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?
13:7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; más lo entenderás después.
13:8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
El doctor Gary Chapman, desarrolló una interesante teoría acerca de cómo los seres humanos expresamos el amor, la llamó: “Los cinco lenguajes del amor”, estos son: palabras de afirmación, recibir regalos, tiempo de calidad, actos de servicio y contacto físico. En estos pasajes vemos como nuestro Señor se expresa por medio de cada uno de estos lenguajes de una forma práctica y fácil de comprender para sus discípulos.
Tiempo de calidad: “Se acercaba la fiesta de la Pascua. Jesús sabía que le había llegado la hora de abandonar este mundo para volver con el Padre. Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.” El Señor aprovechó cada minuto de su vida terrenal, para compartir con los suyos su visión y el amor que tenía por ellos.
Recibir regalos/actos de servicio: “Así que se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.” Jesús entrega un regalo de humildad en forma de acto de servicio.
Palabras de afirmación: “Si no te los lavo, no tendrás parte conmigo.”: no siempre las palabras tienen que ser dulces, para ser verdaderas.
Contacto físico: “Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes”. Con estas palabras Jesús los estaba desafiando a más, a que se lavaran mutuamente los pies, estaba enseñando sobre el compromiso con el ministerio.
Estos lenguajes son tan sólo formas de ver la vida, lo importante es que entendamos este ejemplo físico y práctico que Jesús implementó con sus discípulos, seremos dichosos si lo ponemos en práctica.
La persona que en realidad entiende, y cumple con su papel o rol de servicio que Dios le ha encomendado, será una persona satisfecha y plena.
La persona que crea que todo el mundo está en función de lo que hace, será decepcionado tarde o temprano, y sentirá en carne propia, que las cosas de este mundo son pasajeras y sin efecto en la eternidad.
Hno. Gunder.