EXALTAR A JESÚS A TIEMPO Y FUERA DE TIEMPO

1° Pedro 5:5 Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque:
Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.
6Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;
7echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
8Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
9al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

Dios es poderoso y soberano. Nada acontece en este mundo sin que Él tenga conocimiento de ello. Al enfrentar nuestras dificultades nos damos cuenta de lo frágiles que somos. ¿Quiénes somos nosotros frente a la poderosa mano de Dios?

A pesar de lo pequeños que somos, Dios nos ama grandemente. Él nos amó antes que todo. Él entregó a su único Hijo por nosotros. Él escogió amarnos y dar una perspectiva de redención. Cuando reconocemos lo que Dios hizo, recibimos aún más provisión de parte de él.

No reconozcas el poder de Dios solo cuando te encuentras en medio de dificultades. Él quiere recibir tu reconocimiento también cuando todo va bien. Los momentos difíciles vendrán y es por eso que es importante que busques a Dios a “tiempo y fuera de tiempo”. Cuando buscamos la presencia del Espíritu Santo y leemos la Palabra de Dios, fortalecemos nuestra unión con el Padre. Exáltalo a su debido tiempo y cuando sea el momento correcto, Él te exaltará.

Busca a Dios a través de su Palabra, leer la Biblia edifica nuestra alma y nuestro entendimiento. Dedica un momento para la oración. Habla con Jesús en oración, a Jesús le gusta escuchar tus palabras, expresa tu gratitud, preséntale tus angustias. Jesús necesita escucharte, y le gusta.

Comparte tu fe con tus amistades en el medio en el cual te desarrollas, cuéntales sobre lo que Dios ha hecho en tu vida y lo que has aprendido con El. Cuando hablamos de Dios, y reconocemos sus hechos, damos testimonio de su poder, e impartimos fe para que otros también lleguen y conozcan a Jesús.

Esta vez esta será la oración:

¡Señor Jesús, tú eres soberano! Tú reinas sobre todas las cosas y no hay nada demasiado difícil para ti. Mi vida está en tus manos y es por eso que me siento protegido y amado por ti. Muchas gracias, Padre. Amén

Hno. Gunder.