SER CORRECTO Y HACER EL BIEN

Gálatas 6:7 No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. 8 El que siembra para agradar a su carne, de esa misma carne cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. 9 No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. 10 por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos y en especial a los de la familia de la fe.

Hay mucho trabajo en el Evangelio. El trabajo de sembrar, el trabajo de regar y recoger. El Reino de Dios se toma con esfuerzo (Mat 11:12) y es necesario mantener el buen ánimo.

Hay días en los que nos levantamos muy dispuestos, pero también están los días en los que el cansancio nos vence. Sí, podemos sentirnos cansados, pero no nos debemos desanimar. El trabajo en el Evangelio es arduo, pero también es gratificante.

En los momentos de cansancio debemos buscar a Dios, porque solo Él puede renovar nuestra alma e inyectarnos de ánimo. Aléjate del desánimo y haz el bien sin preocuparte por la recompensa. ¡Dios te sorprenderá! Hacer el bien es más fácil de lo que imaginas.

Intenta hacer el bien sin pensar en la recompensa, debemos actuar transparentemente de manera diaria. En un comienzo talvez será difícil, pero luego el Espíritu Santo te guiará y será normal.

La expectativa de la recompensa, por hacer, o decir algo bueno puede generar desánimo, pero recarga tus fuerzas en Jesús. Él nos invita a todos(as) a buscarle en momentos de cansancio… “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados; yo les daré descanso”. (Mat 11:28). Recuerda siempre que lo principal e importante es enfocarse en Dios y no en los hombres, sobre todas las cosas, haz el bien para agradar a Dios.

Para orar:

Señor, en ti está toda la fuerza y todo el poder. Fortalece mi vida, capacítame para ayudar más a las personas que necesitan de ti. Úsame como instrumento en tus manos. En el nombre de Jesús, amén.

Hno. Gunder.