Salmos 40:1 Pacientemente esperé a Jehová,
Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
2Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
3Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
Verán esto muchos, y temerán,
Y confiarán en Jehová.
4Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza,
Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.
5Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas;
Y tus pensamientos para con nosotros,
No es posible contarlos ante ti.
La primera vez que oí el canto de la ballena jorobada, en mi bello Iquique, en chile, me llamó mucho la atención; se trata de una rara combinación de sonidos de tonos altos y bajos, sus melancólicos cantos quiebran la quietud de las profundidades del mar cambiando sus patrones, ya que añaden nuevos y van eliminando los antiguos, podemos decir que cada cierto tiempo estos hermosos animales cantan una nueva canción.
De cierta forma también cada creyente está llamado a componer nuevas canciones con palabras de alabanza, debido a que las misericordias de nuestros Dios y Señor, son nuevas cada día. No obstante, muchos de nosotros seguimos aferrados cantando la misma “vieja canción”, por no decir la “canción de la queja”.
Todos los creyentes debemos reafirmar los fundamentos de nuestra fe. El Salmo que leímos hoy, muestra que sus obras son tan numerosas que nosotros no somos capaces de contarlas, lo cual debe ser un motivo suficientemente bueno para expresar alabanzas a nuestro Dios (Salmos 40:5).
Debido a esto la pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué seguimos aferrados a viejos hábitos y a las mismas formas, aún después de haber comprobado año tras año, que no funcionan?
Nuestro corazón y nuestra mente deben estar continuamente llenos de cánticos nuevos, de palabras de alabanza, de tinta fresca que proviene de una relación cercana y creciente con nuestro Señor.
La historia del evangelio no cambiará y damos gloria a Dios por ello; sin embargo, tu si debes crecer; entonando cánticos nuevos diariamente.
Ver la obra de Dios en tu vida, debe ser suficiente motivación para que brote un cántico nuevo de tu boca.
David tenía una constante canción nueva para el Señor, por eso escribe… “Puso en mi boca un cántico nuevo, una alabanza a nuestro Dios. Muchos verán esto y temerán, y confiarán en el Señor” (Salmos 40:3).
Hno. Gunder.