
HECHOS 20:17 Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.
20:18 Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia,
20:19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos;
20:20 y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,
20:21 testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.
20:22 Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer;
20:23 salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.
Cuando éramos niños, seguramente oímos la siguiente frase: “Regresa a casa antes de que oscurezca”. En Bogotá generalmente se oscurece muy temprano, y cuando estamos en época de lluvia oscurece aún más temprano. Poder llegar seguro a casa y antes de que oscurezca, constituye todo un éxito.
Mi primer pastor que tuve cuando llegue a la iglesia, muchas veces expresó este sentimiento al decir las siguientes palabras: “Señor permíteme llegar a casa antes de que oscurezca” … Y explicó esta frase de la siguiente manera: “Temo no terminar bien, temo manchar tu honor, avergonzar tu nombre, afligir tu corazón, pues dicen que pocos acaban bien”.
¿Saben amigos (as)?… Estas palabras, son muy similares a las que usó el apóstol Pablo al enfrentar el peligro que le esperaba al llegar a Jerusalén: “Sin embargo, no estimo que mi vida sea de ningún valor ni preciosa para mí mismo, con tal que acabe mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24).
Es la gracia de Dios la que nos anima a continuar nuestro camino por fe, pues en ella encontramos la fortaleza que necesitamos, así que sigamos caminando y confiando en nuestro Señor.
Señor, ayúdanos a llegar a casa antes de que oscurezca. Porque la carrera de la vida se corre con fe y se vive por gracia, y agregó el apóstol… “Y ahora, hermanos, les encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, a aquel que tiene poder para edificar y para dar herencia entre todos los santificados” (Hechos 20:32)
Hno. Gunder