SITUACIONES INCOMODAS

Lucas 2: 1 Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.

2 este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.

3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.

4 y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;

5 para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.

6 y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.

7 y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

María ahora está en su último trimestre y probablemente en su último mes de embarazo. Realizar un viaje tan largo en esta etapa del embarazo no es algo fácil de hacer. Para poder trasladar a María y José a Belén, para el nacimiento de Su Hijo, Dios mueve el corazón de César Augusto en Roma para que realice un censo. El censo exigía a todos a regresar al pueblo de sus ancestros.

Tanto José como María descienden del Rey David, así que deben regresar a Belén de Judea. Al José y María ser ciudadanos respetuosos de la ley, obedecieron la orden y se dirigieron a Belén. Ellos empacaron e iniciaron el largo viaje de aproximadamente 130 millas o 208 kilómetros. Lo más probable es que se unieran a una caravana, para hacer el largo viaje a Belén. Las personas comúnmente viajaban con familiares o en una caravana por seguridad.

Debió haber sido un viaje difícil para María. Su llegada a Belén no se llenó de la habitual fanfarria que acompaña el nacimiento de un REY. Ellos llegaron y no pudieron conseguir una habitación en la posible y única posada que existía en un pueblo tan pequeño.

 Fueron llevados al sector de la casa donde mantenían a los animales. Allí nació Jesús en el momento y lugar justo. No fue en un palacio terrenal, pero sí en el pequeño pueblo de Belén, cumpliendo la profecía de Miqueas 5:2. “Pero tú, oh Belén Efrata, eres solo una pequeña aldea entre todo el pueblo de Judá. No obstante, en mi nombre, saldrá de ti un gobernante para Israel, cuyos orígenes vienen desde la eternidad”. Jesús, el Creador, el Señor, Hijo de Dios, el Salvador, el Altísimo, Emanuel, el Rey de reyes y Señor de señores, el que gobierna Israel, nació y fue puesto en un pesebre. Quién se hubiera imaginado que Dios escogería esta forma para que su Hijo viniera al mundo.

Toma tiempo el día de hoy para que medites en el humilde nacimiento del que gobernará a Israel.

Piensa, el Rey de reyes naciendo las condiciones más difíciles, para darnos ejemplo, pensemos la próxima vez que Dios nos deje pasar por una situación incómoda, Dios quiere que aprendamos a ser humildes y a no quejarnos.

Jesús nos da paz y seguridad… La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo. (Juan 14:27).

Hno. Gunder.