CUAN GRANDE ES SU AMOR

2 corintios 5:12 No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón.

5:13 Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros.

5:14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron;

5:15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

5:16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.

5:17 De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

A Ricardo y a un grupo de sus jóvenes amigos, les encantaba meterse en problemas, tantos que sus padres estaban desesperados por la situación pues en su pueblo ya estaban cansados y enojados con ellos, e incluso algún vecino ya los había denunciado ante la policía.

No obstante, a los 18 años, Ricardo pudo escuchar el mensaje de salvación basado en Mateo 3:7, y se dio cuenta de que necesitaba que Jesús lo salvara. El Señor le cambió la vida, se convirtió en predicador y abrió un ministerio para ayudar a jóvenes que sufrían de los mismos problemas que él había tenido.

La gracia de Dios es asombrosa para con nosotros. Al pensar en esto me vienen a la mente las palabras del apóstol Pablo: “Porque el amor de Cristo nos impulsa, considerando esto: que uno murió por todos; por consiguiente, todos murieron. Y él murió por todos para que los que viven ya no vivan más para sí sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Corintios 5:14).

Sin lugar a dudas nunca podremos ganarnos el amor y la gracia de Dios; pero, como ya las ha derramado sobre nosotros, ¡no podemos evitar vivir para Él y amarlo por lo que ha hecho! Esto implica que nos acerquemos a Él, escuchemos su Palabra, le sirvamos y obedezcamos motivados por la gratitud y el amor.

Estamos llamados a vivir cada día para el Señor Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros… “Porque el amor de Cristo nos impulsa, considerando esto: que uno murió por todos; por consiguiente, todos murieron” (2 Cor. 5:14).

Solo podemos exclamar… ¡Gracias Dios por tu amor inmerecido!

Pastor Gunder.