LO INEVITABLE

Juan 11:17 17 Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días
que Lázaro estaba en el sepulcro.
18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;
19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para
consolarlas por su hermano.
20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle;
pero María se quedó en casa.
21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano
no habría muerto.
22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo
dará. 23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.
Un profesor jubilado del seminario, se enteró que el cáncer en su
cuerpo se había extendido y que le quedaban tal vez unos nueve
meses de vida, entonces reflexionó sobre muchas cosas. Una de
ellas fueron las palabras del cómico Johnny Carson: “Es cierto que
durante varios días después de haber muerto, el cabello y las unas
siguen creciendo, pero las llamadas telefónicas disminuyen”.
El profesor encontró que el humor era un tónico maravilloso, pero
había algo muchísimo más profundo que sostenía su alma.
En su columna del periódico, escribió acerca de su más grande
fuente de aliento. “Las buenas nuevas cristianas es que Jesús de
Nazaret ha resucitado de la muerte, que la muerte ya no tiene
dominio sobre El. He apostado mi vida, y ahora estoy llamado a
apostar mi muerte, de que Jesús tendrá la última palabra”.
¿Saben? … En Juan 11, leemos lo que Jesús le dijo a Marta, una
amiga cercana que estaba llorando la muerte de su hermano.
Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí,
aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá
jamás” (vv.25-26).
Por cada “hoy” que recibimos, y por el inevitable “mañana” que
vendrá, no debemos temer. Jesucristo está con todos los que
confiamos en Él, y Él tendrá la última palabra.
¿Cómo enfrentas tus temores?  ¿Con optimismo o pesimismo?  Un
dicho popular dice:  Si un problema tiene solución, no es problema,
si un problema no tiene solución, tampoco es un problema.

¿Te aferras mucho a la seguridad de tus cosas? Recuerda lo que
dijo el Señor: «…Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo
nidos; más el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza».
– Mateo 8:20.

Hno. Gunder.