
Jeremías 17: 4 Y perderás la heredad que yo te di, y te haré servir
a tus enemigos en tierra que no conociste; porque fuego habéis
encendido en mi furor, que para siempre arderá.
5 Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y
pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
Sucede a veces en nuestro entorno, desarrollamos relaciones
tóxicas en las cuales la dependencia (aceptación emocional,
aprobación financiera, nuestra presencia, etc.) nos hace recurrir
más a las personas, y menos a Jesús.
Nuestros cónyuges, novios, amigos, los famosos "influencers", y
hasta cierto tipo de líderes y pastores, se convierten en una
especie de ídolos (o gurú) dentro de nuestro corazón tomando el
lugar de Dios.
Puedes tener la certeza de que las relaciones de ese tipo, tienden
a tornarse enfermizas, y acarrean diversos problemas. Dios sabe
que nos frustraremos si confiamos ciegamente en lo que es
imperfecto y limitado. Por eso, él nos enseña en las Escrituras a
confiar totalmente en él para nuestro propio bien. Porque debemos
aprender a liberarnos de la dependencia
Medita un poco y pídele a Dios que te ayude a notar si has
confiado más en las personas que en él mismo.
Cuidado con las relaciones tóxicas. Ellas aprisionan. Dios te llamó
a la libertad, pero una libertad en Cristo.
No es casualidad que se llama "maldito" a aquel que desprecia a
Dios, confiando más en personas mortales, limitadas y pecadoras
como somos todos. Confiar en el hombre en lugar de confiar en
Dios acabará siempre mal.
Es cierto que necesitamos de las personas. Pero una cosa es
necesitarlas y otra cosa más profunda es, depender de ellas.
Nosotros solo debemos depender de Dios.
Puedes contar con tus familiares, tus hermanos en Cristo, tus
compañeros y amigos, ya que son bendiciones en tu vida. Pero
vigila que Dios esté siempre por encima de todo.
Y basándome en esto quiero dejarles esta oración para aprender a
depender solo de Dios.
orar: Señor mi Dios, ayúdame a depender solo de ti en todo.
Que tú seas el centro de mi corazón y el primero en todo.
Libérame de relaciones tóxicas que me causan mal, y me alejan de
ti.
Te agradezco porque eres digno de toda confianza.
Tú eres el ancla de mi alma, el autor y sustentador de mi fe.
En el nombre de Jesús, amén.