TAN SOLO UN PAR DE MONEDAS

Marcos 12:41 Estando Jesús sentado delante del arca de la
ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y
muchos ricos echaban mucho.
12:42 Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un
cuadrante.
12:43 Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os
digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado
en el arca;
12:44 porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de
su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.
El Señor Jesús a menudo hacía cosas que no parecían tener una
doble intensión, sin embargo, si las estudias detenidamente, te
encontrarás con la forma en la cual impartía sus lecciones de
vida; tal fue el caso de la ocasión en la que se sentó en el templo
cerca del lugar donde se depositaban las ofrendas, observando
como las personas iban y venían.  Muchos de ellos montaban todo
el espectáculo para que los demás pudieran observar cuán
“generosos” y “desprendidos” eran; pero entre todas esas
personas que pasaron, una captó su atención por lo que hizo, vio a
una mujer que echó dos blancas.
La blanca era la moneda de más baja denominación que circulaba
en ese momento, y por esto, en comparación con lo que
depositaron otras personas, la ofrenda de aquella mujer viuda
posiblemente era risible y sin ningún valor para muchos.
Pero nuestro Señor al igual que en el caso de David, vio mucho
más allá de lo que ven las personas, vio su corazón (1 Sam. 16:7),
ella había dado todo lo que tenía (Marcos 12:44).  La viuda no
estaba tratando de llamar la atención hacia sí misma, y aunque no
se dice mucho con respecto a su situación, si es evidente que esta
mujer dio más allá de lo esperable, y Jesús lo notó.
Nunca debes olvidar que Dios ve todo lo que haces y cómo lo
haces, aunque creas que es muy pequeño o sin importancia.
Quizás sea tan sencillo como ofrecerle una sonrisa a un
desconocido, realizar un acto de amor y amabilidad hacia alguien
que no conoces, o tan simple como orar por una situación que está
atravesando una persona.

Esta semana realiza un acto de amor inesperado por una persona
a tu alrededor.
Dios ve tus intenciones y acciones, así que ten cuidado con lo que
haces.
Recuerda que Dios no ve su apariencia, Dios ve el corazón… “Pero
el Señor dijo a Samuel: No mires su apariencia ni lo alto de su
estatura, pues yo lo he rechazado. Porque el Señor no mira lo que
mira el hombre: El hombre mira lo que está delante de sus ojos,
pero el Señor mira el corazón.” (1 Samuel 16:7).
Espero tus comentarios.
Hno. Gunder.