EL PODER DE LA INFLUENCIA

1° Reyes 14:7  Ve y di a Jeroboam: Así dijo Jehová Dios de Israel: Por cuanto yo te levanté de en medio del pueblo, y te hice príncipe sobre mi pueblo Israel,
14:8 y rompí el reino de la casa de David y te lo entregué a ti; y tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos,
14:9 sino que hiciste lo malo sobre todos los que han sido antes de ti, pues fuiste y te hiciste dioses ajenos e imágenes de fundición para enojarme, y a mí me echaste tras tus espaldas;
14:10 por tanto, he aquí que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y destruiré de Jeroboam todo varón, así el siervo como el libre en Israel; y barreré la posteridad de la casa de Jeroboam como se barre el estiércol, hasta que sea acabada.
14:11 El que muera de los de Jeroboam en la ciudad, lo comerán los perros, y el que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo; porque Jehová lo ha dicho.
Recuerdo que estando en el centro de estudios teológicos, estudiamos a los reyes del Antiguo Testamento, y los clasificamos en una tabla que agrupaba a algunos de los líderes de los reinos de Israel y de Judá, aunque se encontraban catalogados como “buenos”, la mayoría se describían como malos, muy malos, extremadamente malos y de lo peor.

En el caso particular del rey David se catalogaba como un rey bueno que “caminó en pos de mí [Dios] con todo su corazón” (1 Reyes 14:8), fue un ejemplo a seguir; mientras tanto los reyes malos se destacaban por haber rechazado intencionalmente a Dios y haber guiado a sus súbditos a la idolatría.

El legado del rey Jeroboam, el primero que gobernó sobre Israel después de la división del reino, fue ser recordado como el peor de los monarcas: “quien pecó, e hizo pecar a Israel” (14:16).

Debido a su mal ejemplo, muchos de los que gobernaron posteriormente son comparados con él, y se les describe con sus mismas características de maldad (22:52).

Es por esto que cada uno de nosotros debe estar completamente consciente de que influimos sobre nuestro entorno de una manera particular, y dicha influencia puede ser utilizada para bien o para mal. La fidelidad a Dios sin restricciones es una luz que brillará intensamente y dejará un legado de bien.

Tenemos el privilegio de hacer que el Señor sea glorificado. Quiera Dios que otros vean su luz brillando a través de nosotros y que sean llevados a disfrutar de su bondad.

Te pedimos Señor que brilles a través nuestro para tu gloria, y que seamos una influencia positiva para quienes nos rodean.

Dejemos en este mundo una huella diferente, que otros puedan vernos y recordarnos como personas que quisieron e hicieron todo lo posible por compartir el mejor de los regalos, la salvación en Jesús.

 Tomemos muy en serio las palabras de juicio del Señor al rey Jeroboam… “Arranqué el reino de la casa de David y te lo entregué a ti. Pero tú no has sido como mi siervo David, que guardó mis mandamientos y caminó en pos de mí con todo su corazón, haciendo solo lo recto ante mis ojos” (1 Reyes 14:8).

 

Hno. Gunder.