LO QUE ES DE DIOS, PERMANECE

Hechos 5:36 Hace algún tiempo, hubo un tal Teudas, quien fingía ser alguien importante. Unas cuatrocientas personas se le unieron, pero a él lo mataron y todos sus seguidores se fueron cada cual por su camino. Todo el movimiento se redujo a nada. 37 después de él, en el tiempo en que se llevó a cabo el censo, apareció un tal Judas de Galilea. Logró que gente lo siguiera, pero a él también lo mataron, y todos sus seguidores se dispersaron. 38 »Así que mi consejo es que dejen a esos hombres en paz. Pónganlos en libertad. Si ellos están planeando y actuando por sí solos, pronto su movimiento caerá; 39 pero si es de Dios, ustedes no podrán detenerlos. ¡Tal vez hasta se encuentren peleando contra Dios!».

Cada día de nuestras vidas tiene un valor incalculable, un valor que a veces se nos va de las manos, mientras luchamos por alcanzar cada cosa o proyecto que tenemos.

Algunas metas las alcanzamos, pero otras terminan en fracaso y nos hacen preguntarnos… ¿realmente estoy caminando por el camino correcto?

Hoy la Palabra de Dios, nos recuerda que no todo depende de nuestra fuerza ni de nuestros propios planes. Gamaliel dijo acerca de la obra de los apóstoles: “pero si es de Dios, ustedes no podrán detenerlos. ¡Tal vez hasta se encuentren peleando contra Dios! (HE. 5:39 NTV).

¡¡¡Qué enseñanza tan poderosa!!! Lo que viene de Dios permanece, porque, aunque encuentre oposición, Dios mismo sostiene aquello que está dentro de su voluntad.

Por eso hoy preguntémonos: ¿Mis planes están bajo la voluntad de Dios, o son solamente planes de hombre? No siempre debemos luchar para que las cosas sucedan. A veces necesitamos detenernos, orar y aprender a mirar las cosas como Dios las mira.

Cuando ponemos nuestros planes en sus manos, dejamos de luchar contra lo que Él quiere hacer en nosotros, y encontramos descanso para nuestra alma.

Mejor hagamos esta oración:                                                               Señor, ayúdame a reconocer qué viene de Ti y qué nace solamente de mis propios deseos. Enséñame a confiar en tus tiempos y en tu voluntad. Que mi vida y mis proyectos estén siempre bajo tu dirección. Amén.

Hno. Gunder.

Lo que es de Dios no necesita que lo forcemos; necesita que confiemos en Él.