LOS BENEFICIOS DE LA OBEDIENCIA

Deut.  30:19 (NTV) “Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir! 20 puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el Señor tu Dios. Esa es la clave para tu vida. Y si amas y obedeces al Señor, vivirás por muchos años en la tierra que el Señor juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob».

Nuestra vida, longevidad y bienestar dependen de una sola cosa: la obediencia a Dios. Este es el costo de nuestra vida en la presencia de Jesús.

No podemos olvidar que nuestra relación con Dios se basa en el amor y el compromiso con su voluntad. Si nos negamos a obedecerle, ponemos en peligro todo lo que es más importante en la vida.

Ese fue también el costo de vivir en la tierra prometida, obedecer al Señor. Por mucho que pensaran que la ley era estricta, que había demasiadas reglas o que eran demasiado difíciles, los mandamientos fueron dados para proteger y ayudar a las personas a mantenerse en el camino.

Asimismo, en nuestra vida; los mandamientos de Dios son buenos, nos guían y son para nuestro bien. Nos permiten vivir en la presencia de Dios, y en paz unos con otros. La vida llena de bendición que Dios nos quiere dar, está ligada a la obediencia que le damos en amor.

Son grandes los beneficios de la obediencia, ora y pide perdón a Dios si has sido desobediente a su Palabra. Medita sobre lo siguiente: “El obedecer vale más que el sacrificio” (1° Sam. 15:22). Porque el obedecer es una decisión personal.

Asegúrate de que no sigues los malos ejemplos y la influencia de los desobedientes. Dios no quiere lo que es malo para ti, por el contrario, la obediencia a lo que él dicta será lo mejor para ti.

«¡Nosotros tenemos que obedecer a Dios antes que a cualquier autoridad humana!» (Hechos 5:29). Ten claras tus prioridades.

Oremos así:                                                                                          Señor Dios, ayúdame a obedecerte en todo, cueste lo que cueste. Perdóname si soy selectivo, eligiendo en qué áreas de la vida te voy a obedecer. Necesito ser honesto y totalmente fiel a tu Palabra. Ayúdame a aferrarme a ti, porque toda mi vida depende de ti. En el nombre de Jesucristo, oro y te doy las gracias. ¡Amén!

Hno. Gunder.