EL PRECIO DE NUESTRO PERDÓN FUE PAGADO

Juan 19:16 17Jesús salió cargando su propia cruz hacia el lugar de la Calavera (que en arameo se llama Gólgota).
18Allí lo crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en medio.
19Pilato mandó que se pusiera sobre la cruz un letrero en el que estuviera escrito: “JES’US DE NAZARET, REY DE LOS JUD’IOS.”
20Muchos de los judíos lo leyeron, porque el sitio en que crucificaron a Jesús estaba cerca de la ciudad. El letrero estaba escrito en arameo, latín y griego.
21–No escribas ‘Rey de los judíos’ –protestaron ante Pilato los jefes de los sacerdotes judíos–. Era él quien decía ser rey de los judíos.
22–Lo que he escrito, escrito queda –les contestó Pilato.

Nuestro Señor Jesús terminó su trabajo y el sufrimiento en la cruz del Calvario con las palabras: «Consumado es «, así lo encontramos en Juan 19:30. En el idioma original (el griego) mediante el cual Juan registró estas palabras es usada tan sólo una palabra que es: “tetelestai”. No son dos palabras sino tan sólo una que es: Consumado.

Este fue el grito de la consumación, el grito de victoria y de finalización. En tan sólo una palabra con la cual nuestro Salvador declaró un hecho, una verdad tan maravillosa con la que Satanás ha estado ocupado y frustrado, y es una verdad que desde entonces ha tratado de esconder de las mentes de toda la humanidad, ese es el significado del último grito triunfal de Jesús.

Como resultado de este triunfo hoy hay millones de almas, que están llenas de paz y con un descanso sin igual, ya que entienden que el precio de su perdón ya fue pagado; y, por lo tanto, no hay nada más que hacer, sin embargo, aún hay muchos que no se han dado cuenta de que la salvación es un trabajo terminado.

 

Estas personas equivocadamente siguen creyendo y realizando           sacrificios y buenas obras que los hacen sentir merecedores del favor de Dios, o que a través de ellos pueden ganar su perdón por medio de tales acciones, lo cual es un error.                                       Cuando imagino ese momento hace más de dos milenios me veo de pie frente a aquella cruz, sintiendo la profunda agonía y oscuridad de aquel momento, cuando aquella voz tras un rostro golpeado y ensangrentado articuló esas maravillosas palabras de salvación: “¡Consumado es!”. Los acontecimientos en Mateo 27: 51-52 nos relatan que en ese momento la tierra tembló, las rocas se partieron y se abrieron los sepulcros.                                                     Su obra de salvación estaba COMPLETA.                                                  ¿No estás contento de poder decir: «¡Alabado sea mi Dios, este trabajo ya está terminado gracias a su amor por mí!”?
Para reflexionar:                                                                                         ¡La cruz nos recuerda que el Dios hecho hombre murió con los brazos abiertos por amor a ti y a mí, y que hoy está vivo y tiene preparado un lugar para nosotros!                                                              La salvación no se puede ganar, tan sólo debe ser aceptada, hay UNO que ya pagó el precio por nuestro perdón.                                 Memoriza este versículo: “Cuando Jesús recibió el vinagre, dijo: ¡Consumado es! Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”.  Juan 19:30.

Hno. Guder.