Juan 15:13 Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos.
14Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
15Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes.
16No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.
17Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.
Jesús es nuestro mejor amigo. Él está a nuestro lado como amigo fiel, trae consuelo y esperanza. Pero, ¿cómo podemos tener a Jesús como nuestro mejor amigo en la vida cotidiana?
Primero, cultivando una relación personal con él. Como cualquier amistad, esto requiere tiempo y dedicación. Podemos comenzar el día orando, dando gracias por sus bendiciones y pidiendo su guía.
La lectura diaria de la Biblia es fundamental para conocer su voluntad y sus enseñanzas. En varios pasajes de la biblia, Jesús demuestra su acercamiento hacia nosotros, visitando hogares, o llamándonos simplemente a viva voz, como Zaqueo.
Juan 15:15 dice: “Ya no los llamo más siervos porque el siervo no sabe lo que hace su señor. Pero los he llamado amigos porque les he dado a conocer todas las cosas que oí de mi Padre”. Aquí Jesús nos llama amigos, mostrando que desea una relación íntima con nosotros. Además, es importante hablar con Jesús a lo largo del día para compartirle nuestros pensamientos, alegrías e inquietudes. Él se preocupa profundamente por cada detalle de nuestras vidas.
Cuando enfrentamos dificultades, podemos confiar en que Él nos escuchará y nos dará la fuerza que necesitamos para superar los obstáculos. Jesús nos comprende mejor que nadie, porque pasó por el sufrimiento y las tentaciones humanas, pero sin pecar. Mostrar amor a los demás es otra forma de fortalecer nuestra amistad con Jesús. Él nos enseñó a amarnos unos a otros como él nos amó. Al practicar la empatía, el perdón y la compasión, reflejamos el carácter de Jesús en nuestras acciones, acercándonos aún más a Él.
Finalmente, confiar en Jesús en todas las circunstancias es esencial. Él prometió estar con nosotros hasta el fin de los tiempos. Saber que tenemos un amigo tan poderoso y amoroso nos da paz y seguridad. ¡Jesús es verdaderamente el mejor amigo que podemos tener!
Comienza el día con una oración sincera. Este momento de comunión fortalece tu amistad con Jesús y trae paz a tu corazón. Reserva tiempo cada día para leer la Biblia. Elige un plan de lectura bíblica y medita diariamente. Demuestra el amor de Jesús a través de acciones concretas. Ayuda a los necesitados, practica la empatía y el perdón.
Esta vez remos así: Querido Jesús, gracias por ser mi mejor amigo. Guía mis pasos hoy, dándome sabiduría y fuerza para enfrentar los desafíos. Ayúdame a amar a mi prójimo como tú nos amas. Perdona mis errores y renueva mi corazón con tu paz. Ayúdame a sentir tu presencia en cada momento. Amén.
Hno. Gunder.