BUENOS Y MALOS TIEMPOS

Eclesiastés 7:14 En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él.

 “Por eso, cuando vengan los buenos tiempos, disfrútalos; pero cuando lleguen los tiempos malos ponte a pensar que todo viene de Dios, y que nunca sabemos lo que nos espera.” (TLA)

Tiempos difíciles: Esta enseñanza nos recuerda que, en la vida habrá momentos buenos y momentos malos. Ambos son parte de la experiencia humana y ambos son obra de Dios.

El libro de Job, nos cuenta de un hombre que ciertamente conocía los altibajos de la vida, en Job 2:10: “No digas tonterías? Si aceptamos todo lo bueno que Dios nos da, también debemos aceptar lo malo.” (TLA). Este versículo nos recuerda que tanto las bendiciones como las pruebas son parte de nuestra experiencia humana y ambas provienen de Dios.

APRECIANDO LOS BUENOS TIEMPOS: Cuando llegan los buenos tiempos, debemos disfrutarlos y agradecer a Dios por ellos. Como dice el Salmo 118:24: “Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.” Los buenos tiempos son un regalo de Dios, y debemos aprovecharlos al máximo.

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS MALOS: Sin embargo, también habrá tiempos malos. En lugar de desesperarnos, Eclesiastés nos insta a considerar, a reflexionar. Los tiempos difíciles pueden ser una oportunidad para aprender y crecer. El apóstol Pablo nos dice en ROM. 5:3 “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.” LA SOBERANÍA DE DIOS: Finalmente, Ecl. 7:14 En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él. Esto nos recuerda que tanto los buenos tiempos, como los malos son obra de Dios.

Dios es soberano sobre todas las cosas, y nada sucede sin su permiso. Y Proverbios 19:21 lo confirma: “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá.” Tanto los buenos tiempos como los malos son parte de la vida. Ambos son obra de Dios y tienen un propósito.

En lugar de desesperarnos en los tiempos difíciles, como decía al comienzo, podemos usarlos como una oportunidad para aprender y crecer. Y en los buenos tiempos, podemos disfrutar y agradecer a Dios por sus bendiciones.

¿Qué significa todo esto para nosotros? Significa que podemos aceptar tanto los buenos tiempos como los malos, como parte de nuestra experiencia humana, sabiendo que ambos son obra de Dios.

En lugar de desesperarnos en tiempos difíciles, podemos buscar la fortaleza de Dios y confiar en que Él tiene un propósito para nuestras pruebas. Y en tiempos de bendición, podemos dar gracias a Dios por Su bondad y generosidad hacia nosotros.

Hno. Gunder