ENTREGADO CON UN BESO

Mateo 26:46 Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega.

26:47 Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.

26:48 Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle.

26:49 Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó.

26:50 Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron.

Los pasajes nos cuentan que justo después de que Jesús termina de orar la tercera vez y reprende a los discípulos, llega el traidor acompañado de un puñado de revoltosos con espadas y palos, estos habían sido organizados por los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos; esta turba era acompañada por un destacamento de soldados (compuesto normalmente por 600 hombres), asignados posiblemente a la Fortaleza Antonia de Jerusalén; lo anterior gracias a algún tipo de acuerdo de los jefes de los sacerdotes con Poncio Pilato. Seguramente estos hombres habían sido enviados para evitar un alboroto de la multitud debido a la popularidad de Jesús; recordemos un detalle muy importante, los israelitas no tenían permitido aplicar penas capitales, solamente las autoridades romanas podían hacerlo.

Tan pronto como llegaron a su lado, Judas Iscariote, se acercó al Señor y le dio un beso, pues esa había sido la señal convenida con sus captores, recordemos que era de noche y no querían que nada se interpusiera o que por error atraparan a otra persona. Este gesto de afecto en muchas culturas, se convirtió en un gesto de traición, recordemos las palabras de Prov. 27:6 “Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece”.

¡Como corrompió Judas una señal de afecto tan sublime como un beso y lo convirtió en el instrumento de su ingratitud! La traición había sido consumada. Judas nos ejemplifica lo que puede estar sucediendo con individuos a quienes consideramos creyentes, más son cizaña que crece junto al trigo; debemos pedir al Señor que nos permita identificar a este tipo de personas introducidas en nuestras iglesias.

Con Judas aprendemos además que el mero conocimiento de saber quién es Dios no es suficiente, es necesario reconocer y aceptar que necesitamos el perdón de Dios y que Jesús es la única solución.

Jesús lo sabe todo, porque el escudriña el corazón de cada persona, por eso dice la biblia … “Pero Jesús le preguntó: Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del hombre?” Lucas 22:48.

Hno. Gunder