Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
2:21 No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.
¿Cuántas cosas dejamos inconclusas en este año? ¿Cuántas cosas no pudimos llegar a realizar? Muchas veces no podemos terminar las cosas que comenzamos porque no sabemos cómo hacerlo o porque las comenzamos mal. Sin embargo, Dios tiene más para tu vida y en este nuevo año, Él te va a ayudar a concluir aquello que no has podido lograr.
¿Qué cosas has querido alcanzar en lo espiritual y no lograste? Tal vez, ¿orar más, leer más la Biblia? En cierta oportunidad, Jesús les preguntó a sus discípulos: ¿No pudieron orar ni siquiera una hora?
¿Cuánto estás orando? ¿Cuánto estás leyendo la Biblia cada día?
Aún hay tiempo para que puedas alcanzar una mayor dimensión en lo espiritual.
Vemos en el relato de la vida de David, que no había sido tenido en cuenta por su padre al llegar el profeta Samuel a su casa (quien se presentaba para ungir al próximo rey de Israel).
Vemos también que había sido tenido en poco por sus hermanos y hasta por el mismo rey Saúl, al querer enfrentar al gigante. Para David hubo un año en donde su realidad fue transformada por completo, cuando Dios lo saco de detrás de las ovejas para ponerlo por rey de su pueblo Israel. ¿Será este el año en el que Dios soñó para tu vida?
Hoy vamos a ver tres razones que nos llevarán a lograr alcanzar aquello que Dios puso en nuestro corazón:
Cuando Dios te dice: “Tú puedes hacerlo!”, es porque Él te da la fuerza y la estrategia para que lo logres.
Vemos el ejemplo de Saulo de Tarso, quien perseguía a los cristianos hasta que se encontró con Jesús. Dios entonces comenzó a revelarle su amor y fue tan fuerte la transformación del corazón de este hombre que se convirtió en el apóstol Pablo. Él seguramente habrá pensado: “Yo quiero alcanzar todo lo que Dios tiene para mi vida”. Y cuando uno tiene ese anhelo es cuando se desatan las bendiciones.
En Gálatas 2:20, encontraremos tres verdades espirituales que nos enseñan el porqué de esta declaración cuando decimos “Yo puedo hacerlo”. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.
La primera verdad espiritual es: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo”
Estar crucificados con Cristo quiere decir que nuestro “YO”, la vieja naturaleza, la naturaleza caída, la naturaleza que es esclava, que servía al pecado, a los planes del enemigo, quien no tiene comunión con el Espíritu Santo, ya no tiene poder en nosotros. Esto se refiere a cuando la máxima autoridad en nuestra vida es Cristo. Pablo declara que ya no vive él porque está crucificado con Cristo.
La segunda verdad es: “Mas vive Cristo en mi”. Esto revela que el poder y la vida del Espíritu Santo vive en nosotros.
La tercera verdad es acerca de vivir en fe y confianza: “y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.
¿Por qué puedo hacerlo? Porque deposité mi fe y mi confianza en Dios. El apóstol Pablo dijo (parafraseado): “y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo confiando en Dios”.
Hno. Gunder.
