Efesios 5:1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.
5:2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.
5:3 Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos;
5:4 ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.
5:5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
5:6 Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
5:7 No seáis, pues, partícipes con ellos.
Hoy, muchos científicos alrededor del mundo están preocupados por la nueva enfermedad que ha aparecido en el continente africano. En los trópicos de África Central hay mucha gente afligida con una enfermedad conocida como la enfermedad del sueño. En la epidemia que ocurrió entre 1901 y 1904, murieron más de 100 mil personas en una sola provincia.
La enfermedad es causada por un parásito, que transporta la mosca Tsetsé. Cuando la mosca pica a un ser humano transfiere el parásito a esa persona, donde este se multiplica lento, pero firmemente en la sangre de la víctima. Es una enfermedad que no produce dolor y que a la larga causa somnolencia y sueño, y finalmente la muerte. Antes de que se conociesen esos datos, la gente no relacionaba la picadura de las moscas con la muerte, por lo que no se molestaban en quitársela de encima.
Después de describir la causa, el gobierno comenzó a limpiar el área alrededor de las casas. Cortaron los matorrales y rociaron los criaderos con insecticida. Así crearon un medio ambiente donde la mosca no podía desarrollarse.
¿Saben amigos (as)?… El pecado es como la mosca Tsetsé, que esparce una enfermedad que produce sueño espiritual, dice la biblia… Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos,
Y te alumbrará Cristo. (Ef.5:14).
¿Cuál es el remedio? Crear un medio ambiente de limpieza para el alma, por medio de la oración, el estudio bíblico, la comunión con otros creyentes y apoyándose diariamente en el Señor.
Las moscas de la tentación y del pecado no te infestarán si mantienes tu vida limpia. Para derrotar al pecado, deshazte de su caldo de cultivo.
Hno. Gunder.
