
Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las
cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su
propósito son llamados.
8:29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para
que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él
sea el primogénito entre muchos hermanos.
8:30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que
llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos
también glorificó.
8:31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros?
8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por
todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las
cosas?
8:33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que
justifica.
Recuerdo que cuando éramos niños, visitábamos a mi abuelo
Aurelio en su campo, para mí y mi hermana era lo máximo que nos
podía pasar. En cierta ocasión, un pajarillo conocido como:
cardenal, optó por construir su nido en una cesta que colgaba
cerca de la entrada de nuestra casa. La mamá pájaro debe haber
pensado que se trataba de un lugar ideal, pues pronto comenzó a
traer materiales de construcción para su nueva casa. Sin
embargo, ella no se dio cuenta de que era una de las zonas más
concurridas de la casa. Con el tiempo la “señora Cardenal” podría
haber puesto sus huevos ahí e incubarlos, sin embargo, hubiera
sido un manojo de nervios para todos.
Mi Abuela, reconociendo el problema, trasladó la canasta a un
pino que estaba en el patio trasero de la casa. La próxima vez que
nuestra amiga emplumada apareció, revoloteaba con confusión. Si
ella hubiera podido hablar, me imagino que ella habría dicho:
“¿Cómo pudieron haber sido tan crueles?” Su dificultad temporal
era realmente una bendición, sin embargo, ella se vio obligada a
encontrar un lugar mejor para sus polluelos.
¿Saben amigos (as)? … A menudo nos encontramos con
decepciones que nos dejan perplejos y nos molestan, y estamos
tentados a exclamar: “¡Oh Señor!, ¿por qué permites que sucedan
estas cosas?” Pero en momentos como éstos debemos aceptar la
misericordia y el amor de Dios. A pesar de que nuestras pruebas
actuales puedan parecernos desgarradoras, el Padre Celestial
Omnisciente trabaja a través de ellas, para lograr nuestro bien.
¡Podemos dar gracias a Dios por nuestras decepciones, ya que
son bendiciones disfrazadas! … Las nubes de la prueba, pueden
traer lluvias de bendición.
Hno. Gunder.