
ROM. 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un
hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los
hombres, por cuanto todos pecaron.
5:13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde
no hay ley, no se inculpa de pecado.
5:14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun
en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el
cual es figura del que había de venir.
5:15 Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la
transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho
más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un
hombre, Jesucristo.
5:16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que
pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado
para condenación, pero el don vino a causa de muchas
transgresiones para justificación.
5:17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte,
mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que
reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.
Era un día frío de noviembre de 1971, cuando un hombre como
cualquier otro y conocido como D.B. Cooper, abordó un vuelo
comercial. Luego de algunos minutos mostró los verdaderos
motivos para realizar ese viaje, el hombre secuestró la nave y
amenazó con que la haría explotar si no le daban 200 mil dólares.
Posterior a algunas negociones, las autoridades aceptaron sus
términos, así que hizo descender el avión, obtuvo su dinero y luego
hizo que despegaran de nuevo. Las autoridades pensaron que en
algún momento tendría que aterrizar y ahí lo atraparían, lo que no
sabían era que Cooper tenía un plan que involucraba las escaleras
traseras que tenían los 727 en ese momento; en algún momento
del vuelo abrió esas puertas y saltó con un paracaídas. Nunca lo
capturaron, y sigue siendo un caso sin resolver.
Pero este insólito evento, hizo que se aumentaran las medidas de
seguridad en los aeropuertos y por supuesto en las aeronaves, lo
que aquel hombre solitario hizo, nos afectó a todos, la confianza y
la tranquilidad que se vivía en los aviones, a partir de ese
momento cambió, y luego de los eventos del 11 de septiembre
aumentaron más todavía las sospechas y temores.
La Biblia también describe dos acciones que cambiaron nuestro
mundo para siempre, la decisión de Adán, implicó que el pecado y
la muerte entraran en nuestro mundo: “así también la muerte pasó
a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).
Pero un segundo evento también lo cambió todo, se trata del
sacrificio de Jesús en la cruz, Dios proveyó un remedio para todos
los resultados del pecado. “Así que, como la ofensa de uno
alcanzó a todos los hombres para la condenación, así también la
justicia realizada por uno alcanzó a todos los hombres para la
justificación de vida” (Rom. 5:18).
Estos dos eventos hicieron que el mundo cambiara para siempre,
¿con cuál de esos eventos te quedarás? El que escojas afectará tu
destino eterno.
En fin, oremos … “Gracias Señor por hacer lo que nadie podía
hacer, destruir el poder del pecado y de la muerte mediante tu
resurrección… y darnos la posibilidad de tener vida eterna”, amen.
Hno. Gunder.