
Marcos 14:48 Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Cómo contra un
ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme?
14:49 Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no
me prendisteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras.
14:50 Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.
14:51 Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una
sábana; y le prendieron;
14:52 más él, dejando la sábana, huyó desnudo.
Tristemente esa fue la hora de los cobardes, la hora de las
tinieblas, en primer lugar, referida a los jefes de los sacerdotes,
los capitanes del templo y a los ancianos, Jesús los confronta
fuertemente y les dice: “¿Acaso soy un bandido, para que vengan
contra mí con espadas y palos?”. Él predicaba todas las mañanas
en el templo sin embargo no lo capturaron ahí, la razón fue que
había oscuridad en sus corazones y por ello tramaron esta
complicada captura a la mitad de la noche en una huerta, donde
no existiera posibilidad de un levantamiento civil. Así actúan los
hijos de la oscuridad como lo evidencia el pasaje de Efesios 5:8
“Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el
Señor. Vivan como hijos de luz”.
Además de los líderes religiosos también somos testigos de un
segundo acto de cobardía en estos pasajes, de los que se jactaban
de una lealtad a prueba de todo, según Mateo 26:35, ahora le
abandonaban huyendo en la oscuridad de la noche, cumpliéndose
así la profecía de Jesús en Mateo 26:31. ¿Qué habrá pasado por
sus cabezas? no se nos dice, bien pudo haber sido temor, por
aquella gran demostración de poder del Sanedrín; estaban
ejecutando sus amenazas de capturar a Jesús. Quizás pensaron
en las consecuencias peligrosas que tendrían por ser sus
discípulos, sin duda luego tuvieron tiempo para pensar en todas
las palabras que les había anunciado Jesús y se dieron cuenta de
la cobardía que habían demostrado; en el momento más crucial
para su maestro le habían abandonado.
No obstante, la actitud de Jesús hacia sus discípulos fue muy
diferente, si la comparamos con su reacción para con los
religiosos, Jesús no les reclamó a sus discípulos aquel acto hacia
Él, ¡cuánto amor y perdón nos muestra Jesús para con los suyos!
Como curiosidad el evangelio de Marcos cierra el relato de estos
eventos con la historia de un muchacho, que seguía a Jesús
cubierto tan sólo por una sabana, y quien al intentar capturarlo
huye desnudo o en ropa interior, la mayoría de escritores está de
acuerdo con que este muchacho fue Marcos y es por así decirlo, la
firma de su autoría. También podemos ver que posiblemente
intentaron capturar a algunos de los que estaban con Él, más Dios
fue fiel en su cuidado con ellos, tal como lo profetizó Juan 17:12.
Nos equivocaremos, le defraudaremos y en algunos casos hasta le
abandonaremos, “pero Dios demuestra su amor por nosotros en
esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por
nosotros” Romanos 5:8. Debemos aprender a perdonar, tal como
Jesús nos perdona.
Jesús nos cuida y ama a pesar de nuestras caídas. “Pero todo esto
ha sucedido para que se cumpla lo que escribieron los profetas.
Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron” Mateo
26:56.
Hno. Gunder.