SUPERHÉROE

2° COR. 3:1 ¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros?

3:2 Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres;

3:3 siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.

3:4 Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios;

3:5 no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios,

3:6 el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica.

Hace algún tiempo se popularizó la canción “No es fácil” del grupo Five por Fighting, (Cinco para luchar), es una balada que hace referencia a su superhéroe que lucha con el hecho de que, a pesar de su fuerza, no puede lidiar contra las complejas realidades de este mundo.

 Muchos en su momento se identificaron con la canción, porque describía el estado general de las personas debido al sentimiento de que, muchas veces son incapaces de sobrellevar las cargas de la vida, incluso, aquellos que se consideran superiores para otros; finalmente no son capaces de afrontar todo con sus propias fuerzas.

Como creyentes que hemos puesto nuestra confianza en Jesús, tenemos un recurso que ni siquiera el más poderoso superhéroe tiene, es algo que a pesar de las incertidumbres de la vida nos permite tener ánimo en nuestro ser.

Pablo lo describió extraordinariamente en el siguiente pasaje: “No que seamos suficientes en nosotros mismos, como para pensar que algo proviene de nosotros, sino que nuestra suficiencia proviene de Dios” (2 Corintios 3:5).

Dios es el recurso que marca completamente la diferencia con respecto a las personas que aún no han depositado su fe en Él. Sin Dios, estamos literalmente perdidos, viviendo en un mundo cruel y despiadado sin forma en la cual podamos sobrevivir.

 Pero cuando reconocemos nuestra incapacidad de salir adelante, admitimos que nos hemos equivocado y aceptamos que sólo Dios puede liberarnos, encontramos todo lo necesario para navegar en medio las tormentas de la vida. En definitiva, somos dependientes de Dios.

Ni con todos los poderes de un superhéroe podremos salir adelante sin Dios en un mundo perdido y convulso, sólo en Él encontraremos la respuesta y la solución.

Debemos reconocer nuestra debilidad y solicitar la ayuda divina, solo así podremos experimentar la fortaleza y paz que sólo Dios nos puede dar.

Hno. Gunder.