DOS CONSEHOS PARA UN MATRIMONIO PERDURABLE

Efesios 5:21 Someteos unos a otros en el temor de Dios.

22Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;

23porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.

24Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,

26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,

27a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

28Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.

La buena comunicación es esencial para un matrimonio feliz. Un poeta parece haber dado con la fórmula para ayudarnos a recordar cómo comunicarse efectivamente. El mismo escribió, en su estilo ingenioso:

¡Si usted quiere que su matrimonio tenga esa chispa especial

con una copa rebosante de amor,

Admitirás cuando estés equivocado;

y cuando tengas la razón, en ocasiones calla!

Hay algo de verdad inmensamente útil en esas cuatro líneas, una verdad que es apoyada por las Escrituras. Demos un vistazo a los dos puntos principales.

En primer lugar, si nos equivocamos tenemos que admitirlo. No sólo en el matrimonio, todas las relaciones se benefician de este tipo de honestidad (Prov. 12:22). El protegernos a nosotros mismos cuando nos equivocamos, hace que una resolución sea imposible.

Por otro lado, podemos ser igual de complicados, si siempre insistimos en que tenemos la razón, esto provocará que nuestra pareja nos tenga miedo, y piense que somos infalibles y se frene de compartir con nosotros sus puntos de vista.

Según 1° Cor. 13:4, “El amor no es jactancioso, no se envanece”. A nadie le gusta estar cerca de alguien que siempre parece tener la razón y que se ama demasiado a sí mismo y a sus puntos de vista. Recuerde existen dos sencillas instrucciones para un matrimonio agradable a Dios:

Admita estar equivocado y guarde silencio en ocasiones, aunque tenga la razón. Es una buena manera de mantener una relación fuerte.

Y como dice el dicho: que nuestra palabra sea mejor que el silencio, de lo contrario manténgase en silencio.

Dijo Salomón: El corazón del sabio hace prudente su boca,

24 panal de miel son los dichos suaves …Prov. 16:23-24.

Hno. Gunder.