UN PEDACITO DE CIELO EN LA TIERRA

Éxodo 25:1 Jehová habló a Moisés, diciendo: 2 Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda. 3 esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, cobre, 4 azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, 5 pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, 6 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático, 7 piedras de ónice, y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.

Un amigo me contó que él y su esposa, decidieron invitar a la iglesia a una joven vecina quien acababa de terminar una relación muy tormentosa con un hombre que la golpeaba. En el trayecto, la mujer les comentó cuan agradecida estaba debido a la invitación; la escucharon con detenimiento, y le dieron aliento sobre lo valiosa que era para Dios y para ellos. Al final del día ella se sentía mejor, y de cierta forma había experimentado un pedacito de cielo en la tierra.

¿Saben Amigos(as)? … Cuando el Señor le dijo a Moisés que le hiciera un tabernáculo siguiendo especificaciones, él y sus compatriotas pudieron sentir Su presencia entre ellos (1 Reyes 5); de cierta forma esa fue también una manera de experimentar un pedacito de cielo, y por supuesto, era una sombra de lo que se convertiría en realidad con Jesús, el templo perfecto habitando entre nosotros (Juan 1:14). Una de las cosas que sucedió luego de que Jesús ascendió al cielo, fue la venida del Espíritu Santo para que morara permanente en Sus seguidores (Juan 14:16); al hacer esto nosotros nos convertimos en tabernáculos y templos vivos para Dios en este mundo (1° Cor. 3:16; 6:19).

 Como representantes de la presencia de Dios, es nuestra responsabilidad brindar paz y esperanza a quienes lo necesitan.

Es un privilegio ser embajadores de Dios y Su mensaje de salvación para un mundo sin esperanza.

Esta semana puedes ser un instrumento de la paz de Dios, no dejes pasar la oportunidad.

Dijo el apóstol Pablo… “¿No saben que son templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en ustedes?” (1 Cor. 3:16).

Hno. Gunder.