
Salmo 66:1 1 Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra.
2 Cantad la gloria de su nombre;
Poned gloria en su alabanza.
3 Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras!
Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos.
4 Toda la tierra te adorará,
Y cantará a ti;
Cantarán a tu nombre. Selah
5 Venid, y ved las obras de Dios,
Temible en hechos sobre los hijos de los hombres.
Hace un tiempo atrás en una reunión de estudio bíblico, la persona
que estaba compartiendo la enseñanza de la Palabra de Dios,
expuso sobre la importancia de permanecer en Cristo, y confiar en
Él a pesar de las dificultades que enfrentemos. Al terminar la
reunión repitió varias veces: “Esto quiere decir que, en toda
situación, puedes recordar lo que Dios dijo: “Nunca te abandonaré
ni jamás te desampararé” (hebreos 13:5).
En la siguiente reunión, hubo un tiempo para compartir
testimonios de vida, una dama dijo: “Hace un par de días, me
enviaron un mensaje que decía: “Mamá está muy enferma, ven a
verla de inmediato”. Y luego ella comentó: “En otros momentos
hubiera salido rápidamente sin pensar en las consecuencias; sin
embargo, esta vez primero oré a Dios y luego de 5 minutos llamé y
pregunté cuál era la enfermedad; me dijeron que había sido un
descontrol físico causado por no haber tomado sus
medicamentos. Posteriormente, hablé con mamá y con mucha
calma le aconsejé tomar sus medicamentos. En esta oportunidad,
logré tener esa actitud debido a que recordé que Dios nunca me
abandonará, ni me desamparará”.
Pasado un mes, el maestro del estudio bíblico recibió un mensaje
en su teléfono inteligente que decía: “Gracias por la enseñanza de
hace un mes. Mi vida se ha convertido en un salmo diario ya que
comprendí que sin importar lo que suceda, Dios siempre está a mi
lado”.
¿Saben amigos (as)? … Las personas de la historia comprendieron
en quién habían depositado su fe, y ahora descansaban en la
realidad de haber creído en un Dios Todopoderoso.
Si estás pasando por una prueba, recuerda lo que Dios nos dijo:
“Nunca te abandonaré ni jamás te desampararé”.
El apóstol Pablo estaba seguro de sus palabras cuando escribió…
“Por esta razón padezco estas cosas, pero no me avergüenzo
porque yo sé a quién he creído, y estoy convencido de que él es
poderoso para guardar mi depósito para aquel día.” (2° Tim. 1:12).
Pastor Gunder.