
Génesis 2: Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la
tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser
viviente.
8 Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al
hombre que había formado.
9 Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la
vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del
huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.
Cuando Dios formó al ser humano sopló en su nariz, el hálito de
vida. Él es el autor de la vida. Sin el poder del Creador ninguna
criatura estaría viva y sin él la vida no sería posible. Todo en la
tierra emana vida y es un reflejo del poder de Dios.
Pequeños o grandes, jóvenes o con edad avanzada, todos somos
prueba del amor de Dios. Todo lo que tiene vida en la naturaleza
alaba a Dios (Salmo 148). Nosotros debemos decidir adorarlo en
espíritu y en verdad (Juan 4:23).
¡Tú eres especial! Amado por Dios desde el vientre. ¡Alaba al
Señor! ¡Que todo lo que respira alabe al Señor! (Salmo 150:6).
Alaba a Dios por tu vida= Recuerda todo lo que Dios ha hecho por
ti, todo lo que ha bendecido tu vida y adóralo de todo corazón.
Toma tiempo en esta semana para leer la historia de la creación.
Da gracias a Dios por la belleza que te rodea, por la gente linda
que EL ha puesto a tu lado y porque te concedió la vida.
Te ha entregado el Espíritu Santo, El Espíritu Santo es lo que nos
llena de esperanza. Que el Dios de la esperanza nos llene de toda
alegría y paz, a cada uno de nosotros y a los que creen en él, para
que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Rom
15:13).
Y sobre esto también podemos decir, que la verdadera alegría se
encuentra en Jesús. A través de él nuestro corazón rebosa de
esperanza y paz. La esperanza derramada por el Espíritu Santo es
más grande que el miedo. En Jesús tenemos claros nuestro
propósito y nuestra meta.
El Espíritu Santo nos mantiene llenos de esperanza y enfocados en
Cristo. Por eso es tan importante que le busquemos. Debemos
aprender a ser como Pablo y Silas (Hechos 16:16), quienes
estaban llenos del Espíritu Santo, y ni la humillación ni las rejas
consiguieron apagar la llama del Espíritu Santo en ellos.
¡Que Dios llene hoy tu corazón de esperanza! ¡Que tu vida rebose y
refleje el poder del Espíritu Santo! Llena tu corazón de esperanza
Busca al Espíritu Santo de todo corazón. Su poder nos renueva y
nos llena de esperanza. Lee la Palabra.
La esperanza y la fe deben ser alimentadas. Habla con Dios. Él
quiere oírte y derramar en ti su paz.
Para orar:
¡Señor, derrama tu paz y tu amor! Mi esperanza está en ti.
Renuévame, lléname de tu Espíritu. Dios, tu hálito me trajo la vida
y tu Hijo me salvó. Tu poder me inspira a proclamar tu palabra de
fe y salvación. Gracias por amarme tanto. Te amo, mi Señor y mi
Dios. En el nombre de Jesús… Amén.