DIOS DEFIENDE A LOS OPRIMIDOS

Salmo 140: 11 El hombre deslenguado no será firme en la tierra;
El mal cazará al hombre injusto para derribarle.
12 Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido,
Y el derecho de los necesitados.
13 Ciertamente los justos alabarán tu nombre;
Los rectos morarán en tu presencia.
A Dios no le agrada la opresión y la injusticia contra los menos
afortunados. Vemos y oímos hablar de desigualdades
constantemente, de actitudes de desprecio hacia los más pobres y
necesitados, y terminamos considerando esto como “normal”.
Al fin y al cabo, las injusticias vienen desde hace mucho tiempo.
Pero no debería ser así.
La Biblia, en muchos pasajes, resalta la preocupación de Dios por
los oprimidos, y la promesa de una intervención divina a favor de
los vulnerables y necesitados. El cristiano, confiando en que la
justicia es una de las cualidades de Dios, debe orar y desear que
las acciones justas, se desarrollen más en la sociedad.
Debemos buscar llevar más de Dios a las calles, a las profesiones
y a nuestras relaciones.
En el versículo de hoy, vemos la confianza del salmista en la
justicia y la compasión de Dios, especialmente hacia los afligidos
y los pobres. Adopta una postura similar en su vida, respondiendo
activamente a las injusticias, y al sufrimiento de los demás,
cuando esté en ti el poder hacerlo.
Cuando abrimos nuestros ojos y corazones para amar y ayudar a
los menos afortunados, trabajamos como colaboradores de Dios.
Esto puede ser una fuente de consuelo y esperanza para quienes
enfrentan desigualdades y dificultades en la vida.
Ora y clama a Dios para que intervenga con su justicia en nuestra
sociedad, Defiende, Señor, la causa de los más necesitados.
Si esta es tu condición hoy, si tienes necesidad, confía en el Señor
y busca la ayuda de hermanos en la fe. ¡No seas indiferente! Dios
también puede usarte para ayudar y defender a los más débiles.
Trata a las personas más pobres y afligidas, con respeto y
dignidad. Este es un pequeño gran paso que marcará una gran
diferencia.

Lee la Biblia, historias y bibliografías de hombres y mujeres de la
historia, que comprendieron el llamado de amar a los demás, lo
llevaron a la práctica, e invirtieron sus vidas ayudando a los
necesitados.
Si puedes, participa en iniciativas que promuevan la dignidad de
las personas y el cuidado de los más necesitados: haz
voluntariado en escuelas, residencias de ancianos, orfanatos,
hospitales, etc.
Para orar:
Dios de amor, gracias por ser el único Dios, justo y bueno. Te doy
gracias porque ante las desigualdades de la vida, tienes una
respuesta amorosa y equitativa para con todas las personas.
Por favor ayuda a todos aquellos que están oprimidos y abatidos,
que sufren y no encuentran el favor de los grandes pueblos de este
mundo. Ten piedad, Dios, de los huérfanos, de las viudas, de los
desempleados, de los pobres, de los enfermos, de los sin hogar, de
los que viven sin guía ni apoyo.
En el nombre de Jesús, oramos. ¡Amén!