LOS OJOS DE DIOS

Deuteronomio 32:8-10Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones,

Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres,

Estableció los límites de los pueblos

Según el número de los hijos de Israel.

9Porque la porción de Jehová es su pueblo;

Jacob la heredad que le tocó.

10Le halló en tierra de desierto,

Y en yermo de horrible soledad;

Lo trajo alrededor, lo instruyó,

Lo guardó como a la niña de su ojo.

Los versículos de hoy son parte del conocido cántico de Moisés. En este, oímos sobre la protección de Dios y cómo él nos sostiene en sus cuidadosas manos. Dios nos protege como a la pupila (o niña) de sus ojos. Pero, ¿has pensado en esto alguna vez?

La pupila es una parte sensible de nuestros ojos que recibe la protección constante del resto del cuerpo. Tan pronto algo amenaza nuestros ojos, los párpados se cierran por reflejo, giramos el rostro, lo protegemos con la mano, las lágrimas brotan, etc. Todo el cuerpo reacciona para proteger un pequeño órgano.

Esa es una ilustración interesante de cómo nuestro Dios nos ama en Cristo, y nos protege totalmente en medio de cualquier circunstancia.

Si confías tu vida única y exclusivamente al Señor, te encuentras guardado en sus manos poderosas. Nuestro socorro y protección vienen del Señor que creó los cielos y la tierra. Él es poderoso para dar descanso a tu corazón y proteger tu andar aun cuando el camino se torne difícil.

Somos Protegidos por Dios como la pupila de sus ojos, medita en este pasaje de la Biblia y piensa sobre la protección de Dios.

¡Confía! Dios es superior a todas las cosas en este mundo y él cuida de ti. Ora y deposita tu confianza en el cuidado del Señor sobre tu vida. Da gracias a Dios constantemente.

Dios nos libra de muchas cosas que ni siquiera podemos imaginar, Lee y estudia la Biblia, busca conocer más a Dios a través de su Palabra. ¡El Señor te protege! Él nos trata con cariño, nos da gracia, consuelo y paz. ¡Créelo!

Para orar:

Señor Dios, ¡es tan bueno saber que tú cuidas de nosotros! Gracias por la protección que nos das diariamente. Nos guardas y nos defiendes de todas las amenazas que surgen como a la niña de tus ojos. Ayúdame a confiar más en ti, Señor. Tú eres un Padre amoroso que cuida y libra a sus hijos en Jesús. Enséñame a conocerte mejor a través de tu Palabra y a amarte más. En el nombre de Jesús, amén.

Hno. Gunder.