INVOCA EL NOMBRE DEL SEÑOR Y SE SALVO

Joel 2:28 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

29Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

30Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.

31El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.

32Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.

En esta porción bíblica, el profeta Joel nos invita a buscar la salvación en el nombre del Señor. En un mundo a menudo tumultuoso, donde todos estamos vamos camino a la condenación, se nos recuerda que hay un refugio seguro, en el simple acto de invocar el nombre del Señor.

La promesa no es solo para algunos, sino para todos los que se atrevan a invocar su nombre. No importa cuán profunda sea la desesperación, cuán intensa sea la oscuridad que nos rodea, la invitación de Dios permanece: “clama y serás salvo”. Esta es una verdad eterna e inmutable, un ancla para el alma en medio de las tormentas.

En estos tiempos tan difíciles, podemos encontrar consuelo y esperanza, al recordar que el Señor está siempre listo para escuchar nuestro clamor. Es una expresión del incomparable amor de Dios, extendiéndonos su gracia redentora. Entonces, con confianza y fe, alzamos nuestra voz en clamor, seguros de que el Señor es nuestro refugio seguro, y nuestro libertador infalible.

Clama, invoca el nombre del Señor hoy, busca su presencia, recibe la paz y el gozo que solo él puede ofrecer. Invoca el nombre del Señor y sé salvo, cultiva una vida de oración constante, recordando que la promesa de salvación, está disponible para todos los que invocan el nombre del Señor.

No dejes que el miedo te consuma, invoca el nombre del Señor, porque es el camino seguro hacia la salvación. Esta confianza es un escudo contra la incertidumbre.

Sé un instrumento de aliento para los demás. Recuérdales que, independientemente de las circunstancias, todos tienen acceso a la salvación, cuando regamos a Jesús, Rey de reyes, y Señor de señores.

Para orar:

Señor, persistimos en la oración, confiados en la promesa de salvación cuando invocamos tu nombre. Que nuestra vida de oración sea constante, fortaleciéndonos ante la adversidad. Concédenos una confianza inquebrantable y permítenos compartir la esperanza contenida en tu Palabra, para que juntos seamos testigos del poder redentor de tu nombre. En el nombre de Jesús, amén.

Hno. Gunder.