
Romanos 15:12 Y otra vez dice Isaías:
Estará la raíz de Isaí, Y el que se levantará a regir los gentiles; Los
gentiles esperarán en él.
13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer,
para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
14 Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros
mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de
tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros.
¿cómo está tu esperanza? Lo que vemos y oímos tiende a dictar
mucho de lo que sentimos y creemos. Hemos vivido bajo
circunstancias difíciles y turbulentas. Puede que tanta
información triste y noticias malas que presagian problemas
físicos, económicos y políticos te dejen ansioso, retraído, con
poca o ninguna esperanza para el futuro…
¡Pero la Biblia nos dice que Dios es el Dios de la esperanza!
En este versículo, Pablo expresa su deseo y su oración para todos
los gentiles de los cuales nosotros somos parte. Dios puede
llenarte de alegría y paz a través de la fe y la confianza que
depositas en él. La fe viene por el oír de la Palabra de Dios. Por
eso, busca llenarte de las buenas noticias que la Biblia trae. Tu
esperanza renacerá si tienes a Dios como el centro de tu atención
y si él es tu motivación. Así, por el poder del Espíritu, rebosarás la
esperanza viva que proviene de Dios.
Reaviva tu esperanza en Dios. Cambia tu enfoque – de las pantallas
y los titulares para la Biblia y la comunión con Dios.
Ora y pídele al Señor que avive tu esperanza y tu confianza en él.
Llena tu mente y tu corazón con la Palabra de Dios – léela,
escúchala, medita en ella.
Infórmate sobre la realidad que te rodea y sobre el mundo, pero
lleva todo ante Dios en oración.
¡Clama a Cristo! Él está presente aun en medio de los sufrimientos
y puede echar fuera los temores y el dolor.
Cree, porque todavía hay esperanza. Jesucristo es el único Señor.
Habla a otros sobre Cristo. Él es la esperanza viva y puede hacerlo
todo.
Para orar:
Señor Dios de la esperanza, reaviva mi esperanza en ti. Los días
son difíciles, Padre, y hay momentos en los que no veo una
salida… Pero creo que tú eres el mismo ayer, hoy y por la
eternidad. Ayúdame a seguir firme en ti, Señor, confiando en tu
Palabra, que es la verdad eterna. Aumenta mi fe, mi perseverancia
y mi amor por ti. Y que aun cuando las cosas salgan mal, yo pueda
rebosar de alegría, paz y esperanza en ti. Creo en ti y te doy
gracias por el poder de tu Espíritu Santo. En el nombre de Jesús,
amén.
Hno. Gunder.