Salmos 145:1 Te exaltaré, mi Dios, mi Rey,
Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.
145:2 Cada día te bendeciré,
Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.
145:3 Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;
Y su grandeza es inescrutable.
145:4 Generación a generación celebrará tus obras,
Y anunciará tus poderosos hechos.
145:5 En la hermosura de la gloria de tu magnificencia,
Y en tus hechos maravillosos meditaré
De las lecciones más importantes que aprendí asistiendo y luego liderando a grupos de jóvenes cristianos, fue la disciplina de estar a solas con Dios.
Esta experiencia es aún mejor, si el lugar está rodeado de naturaleza y estás sentado bajo la sombra de un frondoso árbol, o te encuentras escuchando el suave sonido de las olas rompiendo en la arena; ahí en esos lugares me sentí muy cerca de Dios, a solas con mi Biblia y una pequeña guía devocional.
No lo entendía por completo en ese momento, pero la exigencia de mis líderes de aquel momento, de pasar al menos media hora sin la compañía de otra persona y al aire libre, fue uno de los mejores regalos que me pudieron haber hecho.
Estos tiempos me ayudaron a entender que el valor de estar a solas en “la selva”, no estriba tanto en lo que hay allí, sino en lo que no hay, como, por ejemplo: tentaciones externas, distracciones, valores falsos, presión de grupo, engaños, máscaras, exceso de información, falsa sensación de control; estas y muchas más cosas no estaban presentes para distraerme en esos tiempos con Dios.
Por el bien de tu alma y vida espiritual, es importante que te alejes de todo de vez en cuando. De hecho, esta era una disciplina que Jesús realizaba a menudo en el desierto o en una montaña, porque seguramente eran los mejores momentos para meditar y reflexionar con su Padre Celestial.
Busca hoy un lugar donde estés relativamente apartado de los demás, ora, lee la biblia, medita sobre lo aprendido, decide cómo lo aplicarás a tu vida y compártelo con alguien más.
Los tiempos a solas con Dios, son en su mayoría momentos de silencio, pero también de escucha activa de tu corazón sobre las verdades y principios aplicables a nuestro tiempo y que se encuentran en su Palabra.
Hagamos como Jesús… “Pero él se apartaba a los lugares desiertos y oraba” (Lucas 5:16).
Hno. Gunder.